Excel vs sistema a medida
Excel no es el enemigo. El problema aparece cuando se usa para lo que no fue pensado.
Excel es, probablemente, la herramienta de gestión más usada del mundo, y con razón: es flexible, todos saben usarla y no requiere ningún desarrollo. El problema no es Excel en sí, es el punto en el que una planilla empieza a hacer un trabajo para el que no fue diseñada.
Excel funciona bien cuando el volumen de datos es manejable, cuando la usa una sola persona o un grupo chico que se coordina fácil, y cuando los errores tienen consecuencias menores. Funciona mal cuando varias personas la editan al mismo tiempo (las versiones se pisan), cuando el volumen crece tanto que abrir el archivo tarda, o cuando un error de fórmula puede afectar una decisión de negocio sin que nadie lo note.
La señal más clara de que una planilla llegó a su límite no es su tamaño, es la cantidad de gente que depende de que "se haga bien" sin que haya ninguna validación automática. Si un descuadre en una celda puede significar vender algo que no hay stock, o cobrarle mal a un cliente, el costo de ese error ya no es proporcional al costo de reemplazar la planilla por un sistema con reglas y validaciones propias.
Un sistema a medida no reemplaza a Excel en todo: sigue siendo una herramienta excelente para análisis puntuales, reportes ad hoc y trabajo exploratorio. Lo que reemplaza es el uso de una planilla como base de datos operativa de la que depende el negocio todos los días — ahí es donde un sistema propio, con permisos, validaciones e historial, empieza a pagarse solo.